Un nuevo guante exoesqueleto neumático blando desarrollado en la Universidad Técnica de Múnich (TUM) puede restaurar la capacidad de agarre en manos paralizadas al leer débiles señales eléctricas de los músculos del antebrazo. El sistema logró un 97% de fiabilidad al predecir el movimiento deseado del usuario, permitiendo a un paciente con ELA recoger un tenedor y alimentarse por primera vez en cuatro años.
La investigación
Liderado por el Dr. John Nassour y Nicolas Berberich en la Cátedra de Sistemas Cognitivos de la TUM, el guante está hecho de tela asequible con 13 almohadillas de aire que se inflan a través de microtubos para doblar los dedos y rotar la muñeca. Sensores en el antebrazo capturan señales de electromiograma (EMG), que son decodificadas por algoritmos de aprendizaje automático para inferir el agarre deseado por el usuario. El sistema fue desarrollado en colaboración con un paciente con ELA que conservaba solo control parcial de la primera articulación de su pulgar. Después de solo cinco minutos de entrenamiento con un videojuego controlado por el pulgar, pudo manipular bloques pequeños y sostener un tenedor por primera vez en cuatro años. El equipo también incluyó seguridad antideslizamiento: sensores de movimiento detectan el transporte del brazo y bloquean el agarre hasta que el objeto se deposita, evitando caídas accidentales.
Por qué es importante
Esta innovación no es solo para pacientes con ELA. Los investigadores planean extender el guante para ayudar a supervivientes de accidentes cerebrovasculares, víctimas de accidentes de moto con daño nervioso y personas con parálisis flácida o polineuropatía. Debido a que el guante está hecho de materiales de bajo costo —el Dr. Nassour cosió a mano el prototipo de tela— podría ser accesible para familias de bajos ingresos, a diferencia de los costosos exoesqueletos de seis cifras. Para cualquier persona curiosa sobre la cognición, este estudio destaca cómo el aprendizaje automático puede amplificar las señales residuales del cerebro, ofreciendo esperanza de que incluso una actividad neural débil puede ser aprovechada para restaurar la función. También muestra el poder de la neuroplasticidad y la biorretroalimentación: un breve entrenamiento puede mejorar drásticamente el control.
Qué puedes hacer
Aunque se trata de un dispositivo médico, puedes entrenar tu propia coordinación cerebro-músculo con ejercicios sencillos. Intenta practicar tareas motoras finas como enhebrar una aguja o tocar un instrumento musical: estas fortalecen las vías neuronales entre tu cerebro y tus manos. Para un entrenamiento cognitivo más específico,
Fuente: Neuroscience News
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