Los ratones no solo deambulan con la esperanza de ver mejor — planifican activamente sus movimientos para recoger la información visual más útil, según una nueva investigación de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL).
La investigación
Científicos dirigidos por la profesora Mackenzie Weygandt Mathis en la EPFL construyeron un recinto de realidad virtual personalizado que proyectaba una escena 3D basada en la posición de la cabeza y el cuerpo de cada ratón en tiempo real. Entrenaron a los ratones para distinguir entre un objetivo blanco en forma de lágrima y un distractor negro en forma de lágrima, luego introdujeron paredes virtuales que ocultaban hasta el 90% de los objetos, dejando visible solo un estrecho espacio central.
Cuando los objetos estaban muy ocultos, los ratones no adivinaban al azar. En cambio, ajustaban dinámicamente su comportamiento: se acercaban a la pantalla para ampliar su ángulo de visión, disminuían la velocidad, seguían caminos sinuosos e incluso invertían la dirección a mitad del ensayo basándose en nueva evidencia visual. El equipo observó que estas estrategias de búsqueda de información se escalaban continuamente en cinco niveles de oclusión. Sorprendentemente, el comportamiento apareció inmediatamente al exponerse por primera vez a los obstáculos, lo que sugiere un modelo cognitivo innato de la física espacial más que un hábito aprendido. El estudio, publicado en Current Biology, confirma que los ratones — a pesar de tener una visión aproximadamente siete u ocho veces peor que los humanos y carecer de fóvea — utilizan una estrategia de detección activa sofisticada llamada infotaxis.
Por qué importa para tu cerebro
Esta investigación muestra que incluso los animales con mala visión moldean activamente su experiencia sensorial. Para los humanos, destaca cómo nuestros cerebros optimizan constantemente la recopilación de información — ya sea entrecerrando los ojos para leer un cartel o girando la cabeza para oír mejor. Entender que la percepción es un proceso activo y estratégico puede ayudarte a apreciar cómo funciona tu propia cognición: no eres un receptor pasivo, sino un buscador activo de información.
Qué puedes hacer
Practica ser consciente de tu propia "detección activa". Al intentar aprender algo nuevo, mueve tu cuerpo — inclínate, cambia de ángulo, toma notas o habla en voz alta. Estas acciones físicas ayudan a tu cerebro a recopilar información más rica, igual que los ratones en el recinto de realidad virtual. También puedes entrenar tu atención visual con rompecabezas y ejercicios de reconocimiento de patrones disponibles en plataformas como IQgenio.
Fuente: Neuroscience News
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