El contacto visual entre bebés y hablantes adultos no solo los conecta emocionalmente, sino que sincroniza sus ondas cerebrales y permite directamente la adquisición del lenguaje, según un nuevo estudio publicado en Nature Communications.
La investigación
La profesora Victoria Leong, de la Universidad de Cambridge y la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) de Singapur, dirigió un experimento transcultural con 42 bebés de 8 a 10 meses en el Reino Unido y Singapur. Los bebés escucharon tres idiomas inventados formados por tripletes de sílabas repetidas. Cada idioma se emparejó con un video de la misma hablante que usaba gafas transparentes, parcialmente sombreadas o completamente opacas, que ocultaban sus ojos en diversos grados.
Mediante electroencefalografía (EEG), los investigadores midieron los patrones de ondas cerebrales de los bebés y los compararon con las ondas cerebrales previamente registradas de la hablante. El hallazgo clave: los bebés solo aprendieron el idioma emparejado con las gafas transparentes, cuando podían ver los ojos de la hablante. El nivel de sincronía neural entre el cerebro del bebé y el de la hablante predijo la retención del lenguaje con más fuerza que la actividad cerebral del bebé por sí sola.
“Dejamos que los bebés escucharan los tres idiomas y resultó que fueron selectivos en lo que aprendieron. No son solo esponjas pasivas”, dijo la profesora Leong. Los resultados fueron consistentes tanto en la cohorte del Reino Unido como en la de Singapur, lo que sugiere que este mecanismo es universal en todas las culturas.
Por qué es importante
Este estudio revela que las señales sociales, específicamente el contacto visual, actúan como una puerta de entrada para el procesamiento cognitivo en el cerebro en desarrollo. Explica cómo los bebés logran centrarse en información relevante de un mar de estímulos. Para los adultos, subraya la importancia de las señales no verbales en la comunicación y el aprendizaje. La sincronía inter-cerebral puede ser un componente clave de la enseñanza efectiva y el vínculo social a cualquier edad.
Qué puedes hacer
Aunque esta investigación se centra en los bebés, el principio de la puerta social se aplica ampliamente. Al aprender algo nuevo, intenta interactuar con un instructor en vivo o usa un video donde los ojos del hablante sean claramente visibles. Minimiza las distracciones y asegúrate de tener acceso visual claro a la persona de la que estás aprendiendo. Tu cerebro puede sincronizarse de manera más efectiva, mejorando la retención.
Fuente: Neuroscience News
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