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Dos circuitos cerebrales controlan qué comportamientos se convierten en hábitos y con qué intensidad

Dos circuitos cerebrales controlan qué comportamientos se convierten en hábitos y con qué intensidad

Un nuevo estudio de la Universidad de Kioto revela que la formación de hábitos está impulsada por dos circuitos cerebrales separados: uno decide si un comportamiento se convierte en hábito, y otro controla la intensidad con que se realiza ese hábito. La investigación, publicada en julio de 2026, utilizó un protocolo de entrenamiento acelerado para observar cambios neuronales en ratones en solo cuatro días.

La investigación

Investigadores liderados por Nozomi Asaoka entrenaron a ratones para realizar una tarea dirigida a un objetivo, luego les dieron cuatro días adicionales de entrenamiento para inducir hábitos automáticos. Al comparar la actividad cerebral antes y después de la habituación, descubrieron que las neuronas que conectan la corteza cingulada anterior (ACC) con la corteza retrosplenial (RSC) se debilitaban a medida que se formaban los hábitos. Este circuito actúa como un guardián: cuando sus conexiones se debilitan, un comportamiento pasa de deliberado a automático.

El segundo circuito, desde la corteza orbitofrontal lateral (lOFC) hasta el estriado central (CS), controla cuánto se ejecuta el hábito. Los ratones con actividad más fuerte en este circuito realizaban el hábito con más frecuencia e intensidad, mientras que aquellos con respuestas más débiles mostraban una ejecución reducida. Al estimular o suprimir artificialmente estas vías, el equipo pudo inducir la formación de hábitos o alterar el volumen de ejecución a voluntad, demostrando sus roles distintos.

Este protocolo acelerado permitió un mapeo directo intra-sujeto de las transiciones neuronales, superando dificultades previas para rastrear la formación de hábitos durante largos períodos. Los hallazgos explican por qué algunas personas desarrollan hábitos fuertes mientras que otras forman otros más débiles, y destacan nuevos objetivos para tratar trastornos compulsivos como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y la adicción.

Por qué es importante

Comprender estos circuitos ayuda a explicar por qué puedes formar fácilmente un hábito fuerte de ejercicio mientras te cuesta hacer que estudiar sea automático. La fuerza de tu vía lOFC-CS puede determinar con qué intensidad realizas un hábito una vez establecido. La investigación también proporciona una base neural para explicar por qué algunos hábitos se sienten incontrolables: en el TOC, este circuito podría estar hiperactivo.

Para cualquiera que busque construir mejores hábitos, este estudio sugiere que la formación de hábitos no se trata solo de repetición: la transición inicial depende del debilitamiento de la conexión ACC-RSC, mientras que la fuerza de ejecución depende de la vía lOFC-CS. Las intervenciones dirigidas a estos circuitos —como la atención plena o el entrenamiento cognitivo— podrían potencialmente ayudar tanto en la formación como en la reducción de hábitos.

Qué puedes hacer

Para aprovechar este conocimiento, concéntrate en la repetición constante en un contexto estable para fomentar el debilitamiento de los circuitos guardianes. Una vez que se forma un hábito, monitorea tu frecuencia de ejecución: si quieres fortalecer un hábito, encuentra formas de aumentar su valor de recompensa para involucrar la vía lOFC-CS.

Fuente: Neuroscience News

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