Olvidar dónde dejaste las llaves o esforzarte por recordar un nombre es parte normal del envejecimiento, pero ¿y si la obesidad pudiera hacer que tu cerebro envejeciera más rápido? Una nueva investigación de Virginia Tech revela que la pérdida de memoria inducida por obesidad y el deterioro cognitivo natural relacionado con la edad comparten una vía patológica idéntica dentro del cerebro, lo que potencialmente explica por qué la obesidad aumenta el riesgo de demencia.
La investigación: una vía molecular compartida
Dirigido por el neurocientífico Timothy Jarome, el equipo estudió un proceso molecular llamado K63 poliubiquitinación, que regula cómo el cerebro forma y almacena recuerdos. En cerebros jóvenes y sanos, los niveles de K63 disminuyen durante el aprendizaje para permitir la consolidación de la memoria. Sin embargo, en cerebros mayores, esta flexibilidad regulatoria falla, dejando los niveles de K63 anormalmente altos y bloqueando la estabilización de nuevos recuerdos.
El avance se produjo cuando los investigadores alimentaron a ratas jóvenes con una dieta alta en grasas. A pesar de su edad cronológica joven, estas ratas desarrollaron rápidamente la misma firma elevada de K63 encontrada en cerebros envejecidos, y tuvieron un rendimiento deficiente en pruebas de memoria. El estudio, respaldado por una subvención de $410,000 del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, muestra que la obesidad efectivamente obliga al cerebro a seguir una línea de tiempo de envejecimiento acelerado.
Usando edición genética basada en CRISPR, el equipo ahora está probando si la reducción manual de los niveles de K63 puede proteger al cerebro del deterioro cognitivo impulsado por la dieta. Ensayos fundamentales anteriores ya han mostrado que reducir los niveles elevados de K63 en ratas viejas rescata el rendimiento de la memoria a largo plazo, restaurando la función juvenil de la red.
Por qué es importante: el alcance del problema
Con casi el 40% de los adultos estadounidenses clasificados como obesos y aproximadamente una de cada tres personas mayores de 70 años experimentando pérdida de memoria relacionada con la edad, la intersección de estas dos crisis es asombrosa. Dado que ambas condiciones parecen estar impulsadas por el mismo bloqueo molecular, los tratamientos dirigidos a la K63 poliubiquitinación podrían potencialmente retrasar el deterioro cognitivo tanto en el envejecimiento como en la obesidad, ofreciendo una nueva estrategia para reducir el riesgo de demencia.
Qué puedes hacer
Si bien las terapias de edición genética aún están en desarrollo, mantener un peso saludable es un paso poderoso que puedes tomar ahora mismo para proteger tu cerebro. Una nutrición equilibrada, ejercicio regular y estimulación cognitiva apoyan la salud general del cerebro y pueden ayudar a mantener la regulación de K63 en buen camino.
Fuente: Neuroscience News
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