Casi la mitad de todos los casos de demencia podrían estar relacionados con riesgos de salud que las personas pueden potencialmente cambiar, y un nuevo estudio cerebral de cuatro años muestra exactamente cómo esos riesgos dejan su huella en el cerebro.
Qué hicieron los investigadores
Un equipo de la Universidad de Lund en Suecia, liderado por Sebastian Palmqvist, profesor titular de neurología y médico sénior en la Clínica de Memoria del Hospital Universitario de Skåne, siguió a casi 500 participantes con una edad promedio de 65 años. Ninguno mostraba signos de deterioro cognitivo al inicio. Durante cuatro años, los investigadores rastrearon cambios en la sustancia blanca del cerebro —las fibras nerviosas que suelen dañarse en la demencia vascular— y midieron los niveles de amiloide β y tau, las dos proteínas más asociadas con la enfermedad de Alzheimer.
Su objetivo era separar los efectos de los factores de riesgo que una persona no puede cambiar (edad, sexo, genética) de aquellos que sí puede modificar (tabaquismo, enfermedad cardiovascular, lípidos altos en sangre, actividad física, consumo de alcohol, pérdida auditiva e hipertensión).
Qué encontraron
La mayoría de los factores de riesgo modificables —tabaquismo, enfermedad cardiovascular, lípidos altos en sangre e hipertensión— se vincularon con daño en los vasos sanguíneos del cerebro y una acumulación más rápida de cambios en la sustancia blanca. Como explicó Isabelle Glans, estudiante de doctorado y residente de neurología, este daño deteriora la función de los vasos sanguíneos y provoca daño vascular cerebral, que en última instancia puede llevar a demencia vascular.
El equipo también detectó posibles conexiones con las proteínas del Alzheimer: la diabetes se asoció con una mayor acumulación de amiloide β, mientras que las personas con un IMC más bajo mostraron una acumulación más rápida de tau. Glans advirtió que estos hallazgos específicos necesitan más investigación y validación en estudios futuros.
Por qué importa para tu cerebro
La demencia no es una sola enfermedad, sino un conjunto de síntomas con diferentes causas subyacentes, y por eso la investigación anterior que agrupaba todos los factores de riesgo ofrecía una visión limitada. Este estudio es notable porque rastreó factores de riesgo individuales frente a cambios cerebrales específicos a lo largo del tiempo.
La implicación práctica es importante: muchas personas con demencia tienen más de un proceso patológico ocurriendo en el cerebro a la vez, incluidos tanto el daño vascular como los cambios relacionados con el Alzheimer. Palmqvist señaló que mejorar la salud vascular y metabólica puede por lo tanto seguir siendo valioso incluso para personas que ya están en riesgo de Alzheimer, porque puede reducir los efectos combinados de varios cambios cerebrales que ocurren simultáneamente.
Qué puedes hacer
- Mantén la presión arterial y el colesterol en un rango saludable: ambos estaban directamente vinculados con el daño en la sustancia blanca.
- Evita fumar; apareció entre los factores de riesgo vascular más fuertes.
- Controla el azúcar en sangre, ya que la diabetes se vinculó con la acumulación de amiloide β.
- Mantente físicamente activo y modera el consumo de alcohol: ambos están en la lista de factores modificables.
- Aborda la pérdida auditiva, otro factor que el estudio identifica como modificable.
Estos pasos no son una garantía contra la demencia, pero atacan varios cambios cerebrales dañinos a la vez, una estrategia que puede ayudar a retrasar los síntomas.
Fuente: ScienceDaily Mind & Brain
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