Una nueva investigación revela que la resistencia a la insulina, una disfunción metabólica, impulsa específicamente la pérdida de materia gris y el deterioro cognitivo en el trastorno bipolar (TB), pero no en el trastorno depresivo mayor (TDM). Este descubrimiento abre la puerta a tratamientos personalizados dirigidos a las raíces metabólicas de los síntomas cognitivos.
La investigación
Publicado en Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging de Elsevier, el estudio dirigido por la Dra. Elena Mazza en el IRCCS Ospedale San Raffaele de Milán examinó a 78 pacientes con TDM y 81 con TB. Los investigadores combinaron biomarcadores metabólicos, imágenes cerebrales y pruebas cognitivas para explorar los vínculos entre la resistencia a la insulina, la estructura cerebral y la cognición. Encontraron que los pacientes con TB tenían un perfil metabólico más severo, que incluía resistencia a la insulina y desregulación de la leptina, lo que se correlacionaba con un mayor número de episodios de ánimo. Es importante destacar que la disfunción metabólica se asoció con un menor volumen de materia gris en regiones de memoria y función ejecutiva, explicando un peor rendimiento en tareas de atención, memoria y ejecutivas, efectos observados solo en TB, no en TDM.
Por qué es importante
Para las personas con trastorno bipolar, los síntomas cognitivos como la mala concentración y la memoria a menudo persisten incluso después de que el estado de ánimo se estabiliza. Este estudio muestra que la resistencia a la insulina puede ser un factor oculto que ataca la estructura y función cerebral independientemente de los episodios de ánimo. Comprender este vínculo metabólico sugiere que abordar la resistencia a la insulina, mediante dieta, ejercicio o medicamentos como los agonistas del GLP-1 (p. ej., semaglutida), podría ayudar a proteger las capacidades cognitivas y mejorar el funcionamiento diario.
Qué puedes hacer
Si tienes trastorno bipolar o te preocupa tu salud cognitiva, habla con tu médico sobre la detección de resistencia a la insulina (p. ej., glucosa en ayunas, HbA1c o HOMA-IR). Cambios en el estilo de vida como una dieta equilibrada, ejercicio regular y manejo del estrés pueden mejorar la sensibilidad a la insulina. Para los investigadores, esta vía destaca la necesidad de ensayos clínicos que prueben intervenciones metabólicas en el TB.
Fuente: Neuroscience News
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