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La grasa visceral impulsa la atrofia cerebral; el control de la glucosa es clave

La grasa visceral impulsa la atrofia cerebral; el control de la glucosa es clave

Un estudio pionero de resonancia magnética de 16 años realizado en 533 adultos en la mediana edad tardía revela que la acumulación de grasa visceral —la grasa "oculta" en lo profundo del abdomen— es un factor principal de la atrofia cerebral y el deterioro cognitivo. Los hallazgos, publicados en Nature Communications, muestran que las reducciones sostenidas de la grasa visceral, logradas mediante un mejor control de la glucosa, pueden proteger el cerebro durante décadas, independientemente de la pérdida total de peso.

La investigación

Investigadores dirigidos por la profesora Iris Shai de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, en colaboración con las universidades de Harvard, Leipzig y Tulane, siguieron a 533 mujeres y hombres durante 5 a 16 años. Los participantes se sometieron a resonancias magnéticas repetidas tanto del cerebro como del abdomen, junto con evaluaciones cognitivas mediante la prueba MoCA. El estudio vinculó los niveles acumulativos de grasa visceral a lo largo del tiempo con cambios en la estructura cerebral.

Hallazgos clave:

  • Preservación de la estructura cerebral: Una menor acumulación de grasa visceral se asoció con un mayor volumen cerebral total, un mayor volumen de materia gris y una puntuación de ocupación del hipocampo más alta, un marcador crítico para la memoria y el envejecimiento.
  • Marcadores de atrofia: Los niveles elevados de grasa visceral se correlacionaron con un agrandamiento más rápido de los ventrículos cerebrales, un signo bien establecido de atrofia cerebral.
  • El vínculo con la glucosa: Los niveles de glucosa en ayunas y de HbA1c fueron los únicos marcadores metabólicos que predijeron consistentemente cambios estructurales cerebrales, sugiriendo que el control de la glucosa media la conexión entre la grasa y el cerebro.
  • Especificidad de la grasa: Estas asociaciones fueron exclusivas de la grasa visceral; no se encontró una relación similar para la grasa subcutánea o el IMC, destacando que el peso por sí solo es un marcador insensible para la salud cerebral.
  • Recompensa de la intervención temprana: Las reducciones en la grasa visceral durante una intervención dietética inicial de 18 meses predijeron una mejor preservación de la estructura cerebral de 5 a 10 años después, incluso si se recuperaba peso.

Por qué es importante

Este estudio proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que atacar la grasa visceral —no solo el peso general— puede proteger su cerebro a medida que envejece. El hipocampo, crucial para la memoria, parece especialmente vulnerable. Crucialmente, los beneficios persisten incluso si se recupera algo de peso, siempre que la grasa visceral se mantenga baja. Dado que la grasa visceral es modificable a través de la dieta y el ejercicio, esto ofrece una estrategia clara y procesable para preservar la función cognitiva en la vejez.

Qué puede hacer

Concéntrese en reducir la grasa abdominal mediante una dieta equilibrada rica en fibra, grasas saludables y proteínas magras, combinada con actividad física regular, especialmente ejercicio aeróbico. Monitorear los niveles de glucosa en ayunas y HbA1c puede ayudar a medir el progreso. Incluso reducciones modestas en la grasa visceral pueden producir beneficios cerebrales a largo plazo.

Fuente: Neuroscience News

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