Ver televisión en exceso durante la mediana edad puede literalmente encoger el cerebro, según un nuevo estudio publicado en Alzheimer's and Dementia. Los investigadores descubrieron que las personas que informaron ver televisión "muy a menudo" en sus 40 y 50 años tenían lóbulos frontales y occipitales significativamente más pequeños y más daño en la materia blanca 20 años después, en comparación con quienes rara vez la veían.
La investigación
El estudio, dirigido por David Raichlen, profesor de ciencias biológicas en la Universidad del Sur de California, analizó datos del estudio de Riesgo de Aterosclerosis en Comunidades (ARIC). Este proyecto de largo plazo siguió a miles de adultos desde 1987. Los participantes informaron sus hábitos de televisión, y dos décadas después, las exploraciones cerebrales revelaron diferencias marcadas. Los televidentes de alta frecuencia mostraron lóbulos frontales más pequeños, que manejan la toma de decisiones y la lógica, y lóbulos occipitales más pequeños, que procesan la visión. También presentaron hiperintensidades elevadas de materia blanca, signos de daño en el cableado cerebral relacionados con el envejecimiento, el riesgo de accidente cerebrovascular y la demencia. Los hallazgos se mantuvieron incluso después de considerar la actividad física, lo que sugiere que lo que haces mientras estás sentado importa más que el hecho de estar sentado.
Curiosamente, el patrón opuesto surgió para las personas que pasaban sus días laborales sentados en un escritorio. Aquellos con trabajos mentalmente estimulantes tenían lóbulos frontales y occipitales más grandes y menos daño en la materia blanca. "Durante años nos hemos centrado en cuánto tiempo están sentadas las personas. Nuestros hallazgos sugieren que también debemos prestar atención a lo que hacen mientras están sentados", dijo Raichlen. El efecto protector fue más fuerte en los hombres, quienes también sufrieron el mayor daño relacionado con la televisión.
Por qué es importante
Este estudio se suma a la creciente evidencia de que las actividades pasivas basadas en pantallas difieren de las mentalmente activas, incluso cuando el cuerpo está igualmente quieto. Ver televisión es en gran medida pasivo: absorbes información sin esfuerzo. En contraste, la ocupación sedentaria a menudo implica resolución de problemas, comunicación y aprendizaje, desafíos mentales que pueden construir lo que los científicos llaman reserva cognitiva. La reducción de los lóbulos frontales y el aumento del daño en la materia blanca son marcadores tempranos del deterioro cognitivo, por lo que cambiar los hábitos de estar sentado en la mediana edad podría proteger las habilidades de pensamiento más adelante.
Qué puedes hacer
No necesitas abandonar la televisión por completo. Pero equilibrala con pasatiempos mentalmente estimulantes: rompecabezas como Sudoku y crucigramas, lectura, escritura, aprender un nuevo idioma o jugar juegos de estrategia. Incluso cambiar una parte de tu tiempo de pantalla de pasivo a activo (por ejemplo, ver documentales en lugar de reality shows) puede ayudar. Y si tu trabajo es físicamente inactivo, añade pequeñas pausas de movimiento para mantener el flujo sanguíneo, pero no te preocupes de que estar sentado sea inherentemente malo.
Fuente: Neuroscience News
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