La investigación
Investigadores del Instituto Karolinska publicaron un estudio en JAMA Network Open el 2 de abril de 2026 que siguió a más de 2.100 adultos de 60 años o más sin demencia durante hasta 15 años. Rastrearon los hábitos dietéticos autoinformados y la salud cognitiva, teniendo en cuenta la edad, el sexo, la educación y el estilo de vida.
El primer autor Jakob Norgren explicó que probaron la hipótesis de que las personas con variantes genéticas APOE 3/4 y 4/4—que aumentan el riesgo de Alzheimer—podrían beneficiarse de un mayor consumo de carne porque APOE4 es evolutivamente antiguo y podría haber surgido cuando los ancestros humanos consumían dietas más basadas en animales.
Entre los participantes con estas variantes genéticas que consumían menores cantidades de carne, el riesgo de demencia fue más del doble en comparación con aquellos sin las variantes. Sin embargo, este riesgo elevado desapareció en el grupo con mayor consumo de carne, donde el consumo mediano fue de aproximadamente 870 gramos por semana ajustado a 2.000 calorías diarias. Aquellos con APOE 3/4 o 4/4 que consumían más carne tuvieron un deterioro cognitivo significativamente más lento y menor riesgo de demencia.
La profesora asistente Sara Garcia-Ptacek señaló que una menor proporción de carne procesada en el consumo total de carne se asoció con un menor riesgo de demencia independientemente del genotipo APOE. Los investigadores también encontraron que las personas con estas variantes genéticas que consumían más carne no procesada tenían un riesgo significativamente menor de muerte por cualquier causa.
Por qué es importante
Esta investigación sugiere que los consejos dietéticos para la salud cerebral pueden necesitar personalizarse según el perfil genético. Aproximadamente el 30% de las personas en Suecia portan estas variantes APOE, y entre aquellos diagnosticados con Alzheimer, casi el 70% tiene una de ellas. Los hallazgos desafían las recomendaciones dietéticas convencionales e indican que para este subgrupo definido genéticamente, un mayor consumo de carne podría ayudar a modificar el riesgo de demencia.
Jakob Norgren enfatizó: "Nuestros hallazgos sugieren que los consejos dietéticos convencionales pueden ser desfavorables para un subgrupo definido genéticamente de la población. Para aquellos que saben que pertenecen a este grupo de riesgo genético, los hallazgos ofrecen esperanza; el riesgo puede ser modificable a través de cambios en el estilo de vida."
Qué puedes hacer
Si sabes que portas las variantes APOE 3/4 o 4/4 a través de pruebas genéticas, discute estos hallazgos con un profesional de la salud. Considera enfocarte en carnes no procesadas en lugar de variedades procesadas si ajustas tu dieta. Recuerda que este es un estudio observacional que no puede probar causa y efecto—se necesitan ensayos clínicos para confirmar si los cambios dietéticos influyen directamente en el riesgo de demencia.
Fuente: ScienceDaily Mind & Brain
¿Curioso sobre tu propio cerebro? Toma nuestra prueba de CI adaptativa gratuita o prueba 306 niveles de entrenamiento cerebral.