Cuando la capacidad del cerebro para predecir lo que viene después falla, puedes empezar a ver u oír cosas que no están ahí. Un nuevo estudio de la Universidad de Yale sugiere que hacer música en grupo puede ayudar a reentrenar estos sistemas de predicción defectuosos, reduciendo la paranoia y reconectando a las personas con la realidad.
La investigación
Publicado en la revista Psychosis el 9 de abril de 2026, el estudio fue dirigido por Philip Corlett, PhD, profesor asociado de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Yale. El equipo reclutó a 20 participantes de 18 a 65 años con esquizofrenia o alucinaciones auditivas angustiosas. Durante seis semanas, estas personas participaron en sesiones grupales de composición de canciones de dos horas de duración, guiadas por el facilitador musical Adam Christoferson.
Antes y después del programa, los participantes completaron cuestionarios psicométricos que medían la paranoia y las alucinaciones. Los resultados fueron sorprendentes: aquellos con síntomas menos graves reportaron una reducción medible de la paranoia. Además, el análisis lingüístico mostró un cambio en el uso de pronombres en primera persona como “yo” y “mí” a pronombres en plural como “nosotros” y “nos”, lo que indica un retorno a la conexión social. “Las personas con psicosis suelen usar pronombres en primera persona debido a la angustia y el aislamiento”, señala Corlett. La musicoterapia no tuvo efectos secundarios negativos, a diferencia de los fármacos antipsicóticos, que pueden causar letargo y confusión mental.
La teoría de Corlett se basa en la codificación predictiva: nuestro cerebro genera constantemente expectativas basadas en experiencias pasadas. En la psicosis, estas predicciones se vuelven demasiado fuertes, lo que lleva a alucinaciones. La música, que se basa en expectativas rítmicas y melódicas, proporciona una forma segura de desafiar esas predicciones. “Como una montaña rusa, la música es una forma segura de que nuestras expectativas se vean violadas”, dice Corlett.
Por qué es importante
Este estudio ofrece una forma no farmacológica de mejorar la calidad de vida de las personas con psicosis. Si bien no cura las alucinaciones, reduce la paranoia y fomenta los vínculos sociales. Los hallazgos también resaltan la plasticidad del cerebro: hacer música de manera constante puede reconectar permanentemente los circuitos de predicción disfuncionales. Para cualquier persona interesada en la salud cognitiva, esta investigación subraya cómo las experiencias sensoriales estructuradas pueden moldear la función cerebral.
Qué puedes hacer
No es necesario tener psicosis para beneficiarse del poder predictivo de la música. Intenta aprender un nuevo instrumento, cantar en un coro o incluso seguir un ritmo con golpecitos. Involucrarse con la música desafía a tu cerebro a hacer y actualizar predicciones, lo que puede mejorar tu flexibilidad cognitiva. Para un enfoque más estructurado, explora ejercicios de entrenamiento cerebral que impliquen reconocimiento de patrones y sincronización.
Fuente: Neuroscience News
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