Un nuevo estudio de la Universidad de Ottawa revela que un infarto libera una toxina llamada metilglioxal (MG) en el torrente sanguíneo, que luego se acumula en el cerebro y desencadena depresión, ansiedad y deterioro cognitivo. Este descubrimiento explica por qué los pacientes que han sufrido un infarto tienen hasta tres veces más probabilidades de desarrollar depresión y ansiedad, y aquellos afectados tienen hasta 2,7 veces más probabilidades de sufrir otro infarto o morir.
La investigación: Mapeando el eje corazón-cerebro
Liderado por el autor principal, el Dr. Erik Suuronen, el equipo publicó sus hallazgos en la revista Advanced Sciences el 22 de mayo de 2026. Estudiaron las consecuencias moleculares de un infarto y descubrieron que el tejido cardíaco moribundo produce altos niveles de metilglioxal, una molécula reactiva previamente estudiada en la diabetes. Esta toxina ingresa al torrente sanguíneo y se acumula en regiones del cerebro que controlan el estado de ánimo y la memoria, causando neuroinflamación y daño a las células neurales.
Los investigadores diseñaron un péptido terapéutico que atrapa físicamente el metilglioxal antes de que pueda dañar el tejido cerebral. En modelos preclínicos, esta terapia protegió contra los efectos cognitivos y emocionales desencadenados por los infartos. Si tiene éxito en ensayos clínicos, podría reducir el riesgo 2,7 veces mayor de eventos cardíacos repetidos asociados con la depresión post-infarto.
Por qué es importante para tu cerebro
Este estudio establece un vínculo biológico directo entre la salud cardíaca y la función cerebral, mostrando que el estrés cardíaco remodela físicamente el cerebro. Para cualquier persona preocupada por el deterioro cognitivo, esto subraya que la salud cardiovascular es crítica para preservar la memoria y el estado de ánimo. Los hallazgos también ofrecen esperanza para tratamientos dirigidos que aborden la causa raíz de las afecciones psiquiátricas post-infarto.
Qué puedes hacer
Aunque esta terapia aún no está disponible, puedes apoyar tu eje corazón-cerebro manteniendo una dieta saludable, haciendo ejercicio regularmente, manejando el estrés y manteniendo estables los niveles de azúcar en sangre, ya que la glucosa alta también puede aumentar el metilglioxal. Revisa tus factores de riesgo cardiovascular hoy.
Fuente: Neuroscience News
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