La fatiga crónica a menudo se atribuye a la falta de sueño, pero una nueva investigación apunta a un factor diferente: las deficiencias nutricionales. Un estudio de casi 600 adultos sanos muestra que los niveles bajos de folato (vitamina B9) y vitamina B12 pueden causar directamente agotamiento y falta de motivación.
La investigación
Dirigido por el profesor Hiroaki Kanouchi de la Universidad Metropolitana de Osaka, el estudio transversal midió las concentraciones sanguíneas de homocisteína, folato y vitamina B12 en aproximadamente 600 participantes japoneses sanos. También evaluaron la fatiga y la motivación mediante cuestionarios estandarizados como la Escala de Fatiga de Chalder y una Escala Visual Analógica. El equipo se centró en la homocisteína (Hcy), un biomarcador que se eleva cuando los niveles de folato y B12 son bajos. Los resultados confirmaron que las personas con Hcy más alta tenían niveles significativamente más bajos de ambas vitaminas, independientemente del sexo. A continuación, los investigadores examinaron la relación entre la Hcy y la fatiga por separado para hombres y mujeres, teniendo en cuenta la edad, el sueño, la carga de trabajo y la dieta. Encontraron que una Hcy más alta estaba fuertemente asociada con una mayor fatiga física en hombres y con una disminución de la motivación en mujeres. Este es el primer estudio conocido que vincula los marcadores de vitaminas del grupo B con la vitalidad y la fatiga cotidianas.
Por qué es importante
La fatiga crónica no es solo cuestión de descanso: puede ser una señal de que tu cerebro carece de nutrientes clave. El folato y la B12 son esenciales para producir neurotransmisores y mantener el metabolismo energético. Cuando son bajos, la homocisteína se acumula, lo que puede afectar la función cerebral. En los hombres, esto se manifiesta como cansancio físico; en las mujeres, como pérdida de impulso. Comprender esta conexión puede ayudar a las personas a abordar la fatiga desde su raíz nutricional en lugar de simplemente dormir más.
Qué puedes hacer
Asegúrate de que tu dieta incluya alimentos ricos en folato como verduras de hoja verde, legumbres y cereales fortificados, así como fuentes de B12 como carne, pescado, huevos y lácteos. Si sospechas una deficiencia, pide a tu médico un análisis de sangre. Una dieta equilibrada es el primer paso, pero la suplementación específica puede ayudar si los niveles son bajos.
Fuente: Neuroscience News
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