La risa no es solo risa. Según un nuevo estudio publicado el 23 de junio en Trends in Neurosciences, tu cerebro utiliza dos redes completamente separadas para producir risitas genuinas e incontenibles frente a risas corteses y conversacionales. Este descubrimiento ayuda a explicar por qué algunas risas se sienten incontrolables y por qué podemos reír a voluntad sin encontrar nada divertido.
La investigación: Mapeando la risa en tiempo real
Un equipo internacional liderado por Sophie Scott del University College London analizó datos de estimulación cerebral prequirúrgica en pacientes epilépticos despiertos. Durante estos procedimientos, los médicos exploran eléctricamente el tejido cerebral para localizar el origen de las convulsiones. Sin querer, estas sondas a veces desencadenan risa involuntaria, y los pacientes pueden describir exactamente lo que sienten. Los investigadores agregaron cientos de estos informes, junto con estudios en animales, para identificar dos vías neurológicas distintas.
La primera, la red espontánea, incluye la corteza cingulada anterior pregenual, el núcleo accumbens y el polo temporal. Estimular estas áreas produce risa genuina y eufórica, del tipo difícil de detener y emocionalmente rica. Esta red es evolutivamente antigua, surgida del juego brusco en mamíferos para señalar seguridad y disipar la agresión.
La segunda, la red volitiva, involucra el opérculo rolándico, el globo pálido y el área presuplementaria motora. La estimulación aquí produce movimientos de risa y sonrisa pero cero emoción positiva — es puramente mecánica. Esta red se superpone con las regiones motoras del habla, lo que permite insertar risas perfectamente sincronizadas al final de las frases durante una conversación.
Por qué es importante para tu cerebro
Este sistema dual explica por qué la risa genuina puede aliviar el dolor: la vía espontánea pasa a través de la corteza cingulada anterior, un nodo clave en el sistema natural de amortiguación del dolor del cerebro. También aclara por qué ciertas condiciones neurológicas — como la epilepsia gelástica o la risa patológica en el alzhéimer — pueden desencadenar alegría incontrolable. Para cerebros sanos, la red volitiva muestra cómo la risa social es una habilidad aprendida y controlada, muy parecida al lenguaje. La próxima vez que te rías de un chiste que realmente no te parece gracioso, estarás ejercitando un circuito cognitivo-motor altamente sofisticado.
Qué puedes hacer
Puedes fortalecer tus habilidades de risa volitiva solo socializando. Participar en conversaciones animadas que requieran sincronización de ida y vuelta — como contar historias o charlar — ejercita las mismas redes prefrontales y motoras. ¿Quieres acceder a la risa genuina? Busca interacciones lúdicas y de bajo riesgo. Cuanto más te rías espontáneamente, más activas el sistema analgésico de tu cerebro, reduciendo potencialmente el estrés.
Fuente: Neuroscience News
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