Más del 90% de los fármacos experimentales para el autismo fracasan en ensayos humanos, en gran parte porque los animales de laboratorio estándar (ratones y monos) no pueden imitar las complejas conductas sociales que afecta el autismo. Un nuevo estudio sostiene que los perros, que coevolucionaron con los humanos durante 30.000 años, podrían cerrar esta brecha.
Qué descubrió la investigación
El Dr. Siqi Yuan y sus colegas publicaron una Perspectiva en Genomic Psychiatry (junio de 2026) que sintetiza una década de estudios sobre Beagles de laboratorio con mutación Shank3. Shank3 es un gen fuertemente vinculado al autismo en humanos. Los perros mutantes muestran un conjunto de rasgos similares al autismo: se retraen del contacto social, evitan la mirada de los humanos y tienen una sensibilidad alterada al sonido, el tacto y el dolor. El estudio también destaca las primeras pruebas farmacológicas: la oxitocina intranasal restauró el vínculo materno y la duración de la mirada, mientras que dosis bajas de psicodélicos restablecieron la sincronía fisiológica entre el perro y su manejador. Compuestos específicos que inclinan la actividad neuronal hacia la excitación mejoraron la sensibilidad táctil y la interacción social.
Por qué es importante para tu cerebro
Mejores modelos animales significan un mejor cribado de fármacos, lo que podría eventualmente llevar a medicamentos que realmente funcionen para síntomas centrales del autismo como el retraimiento social y los problemas sensoriales. Para cualquiera interesado en la cognición, este trabajo subraya cómo el vínculo social y el procesamiento sensorial dependen de vías biológicas compartidas entre especies. También destaca el potencial de reutilizar compuestos como la oxitocina o los psicodélicos para mejorar la cognición social.
Qué puedes hacer
Mientras esperamos nuevos fármacos, puedes mejorar tus propias habilidades sociales y sensoriales mediante ejercicios de entrenamiento cerebral. Prueba prácticas de lectura de rostros, juegos de discriminación sensorial o ejercicios de contacto visual. Muchos de estos están disponibles en plataformas de entrenamiento cerebral como iqgenio.
Fuente: Neuroscience News
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