La depresión cambia lo que los niños notan en los rostros que los rodean, pero el patrón específico depende de su historia familiar. Un nuevo estudio de la Universidad de Binghamton revela que los niños con mayor riesgo hereditario se centran más en la tristeza, mientras que los de menor riesgo pierden parte de su atención natural hacia las expresiones felices.
La investigación
Investigadores del Instituto de Trastornos del Estado de Ánimo de la Universidad de Binghamton, liderados por la estudiante de doctorado Kelly Gair y el distinguido profesor Brandon Gibb, siguieron a 242 niños y sus madres durante dos años. Los participantes regresaban cada seis meses para evaluaciones. Durante cada visita, los niños veían pares de rostros en una pantalla — uno neutral, otro emocional (feliz, triste o enojado). La tecnología de seguimiento ocular medía qué rostros atraían la atención de los niños y cuánto tiempo se enfocaban en ellos.
Entre los niños cuyas madres tenían antecedentes de trastorno depresivo mayor, el aumento de los síntomas depresivos se asoció con una mayor atención a los rostros tristes. «Para aquellos que ya están en riesgo, cuanto más experimentan depresión estos niños, más pierden la capacidad de apartar su atención de las cosas tristes que los rodean», dijo Gibb. Por el contrario, en niños cuyas madres no tenían antecedentes de depresión, el aumento de los síntomas depresivos los llevó a pasar menos tiempo mirando rostros felices.
Este es el primer estudio que examina cómo los síntomas depresivos y los sesgos atencionales se influyen mutuamente a lo largo del tiempo en niños. «Analizamos las relaciones transaccionales entre los sesgos atencionales y los síntomas depresivos», explicó Gair. Los hallazgos sugieren que los patrones de atención pueden ser tanto un contribuyente como una consecuencia de la depresión.
Por qué es importante
El sistema de atención de tu cerebro es como un foco: resalta lo que importa y filtra el resto. La depresión puede distorsionar ese foco, haciendo que te detengas en información negativa mientras ignoras señales positivas. Este estudio muestra que estos cambios pueden comenzar en la infancia, especialmente en familias con antecedentes de depresión. La detección temprana podría llevar a intervenciones que reentrenen la atención, potencialmente previniendo la depresión total.
Qué puedes hacer
Para los padres, notar cambios en el enfoque emocional de tu hijo puede ser útil. Si un niño parece incapaz de apartar la mirada de rostros tristes o no muestra interés en los felices, podría ser señal de depresión incipiente. Considera hablar con un profesional de la salud mental. La terapia cognitivo-conductual y los ejercicios de modificación del sesgo atencional pueden ayudar a recalibrar el foco.
Fuente: ScienceDaily Mind & Brain
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