Cuando decides tomar una taza de café, parece una elección consciente, pero tu cerebro podría no funcionar así en absoluto. Un nuevo marco teórico de investigadores de la Universidad de Indiana sostiene que el cerebro no tiene una región o proceso específico para tomar decisiones. En cambio, lo que llamamos decisión surge de interacciones circulares entre señales sensoriales, motoras y ambientales.
La falacia del modelo de sándwich
Durante décadas, los científicos y la mayoría de la gente asumieron una secuencia lineal: primero percibes, luego decides, luego actúas. Esto se llama el "modelo de sándwich", donde la toma de decisiones es el relleno entre la percepción y la acción. Pero según el profesor Tom James del Departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de la Universidad de Indiana, el cerebro no posee ningún mecanismo neuronal discreto para las decisiones, solo para sentir y moverse.
En un artículo publicado en junio de 2026, James desmantela el modelo de sándwich utilizando evidencia lógica y neurobiológica. Señala que, mientras el cerebro tiene áreas sensoriales y motoras claras, no existe una "red de decisión" correspondiente. Además, la idea de un decisor central dentro de tu cabeza crea una paradoja lógica llamada Teatro Cartesiano, una regresión infinita de controladores más pequeños.
Selección de acciones vs. Toma de decisiones
James propone reemplazar "toma de decisiones" por "selección de acciones", un proceso impulsado por bucles simultáneos y dinámicos entre tu cerebro, cuerpo y entorno. Para ilustrarlo, describe un robot simple con solo sensores y motores básicos que navega por una habitación, pareciendo intencional a pesar de no tener un sistema interno de decisiones. El comportamiento del robot surge de su interacción con el entorno, no de un comando central.
Por qué es importante para tu cerebro
Este cambio de perspectiva tiene implicaciones prácticas. Si las decisiones no están localizadas, intentar "entrenar" la toma de decisiones de forma aislada puede ser menos efectivo que mejorar la conciencia sensorial y el control motor. Los ejercicios cognitivos que implican tareas multisensoriales del mundo real, como deportes, baile o malabarismos, pueden potenciar lo que llamamos toma de decisiones al mejorar los bucles subyacentes.
Qué puedes hacer
- Practica la atención plena de tu cuerpo y entorno para agudizar los bucles sensoriomotores.
- Participa en actividades físicas complejas que requieran ajustes rápidos (por ejemplo, deportes de raqueta, artes marciales).
- Considera que tus "decisiones" pueden ser el producto de todo tu sistema, no solo de tu mente consciente.
Fuente: Neuroscience News
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