Los abejorros, con cerebros del tamaño de una semilla de sésamo, pueden resolver problemas que desafían a los chimpancés, según un nuevo estudio publicado en la revista Science. Este hallazgo desafía la idea de que la resolución de problemas complejos y dirigidos a objetivos requiere un cerebro grande.
Lo que los investigadores encontraron
Biólogos de la Universidad de Oulu en Finlandia, liderados por Olli Loukola, se propusieron probar si los abejorros podían usar un objeto como herramienta para alcanzar una recompensa, una hazaña cognitiva previamente observada solo en vertebrados. Primero enseñaron a las abejas a asociar un punto azul con una recompensa azucarada, luego colocaron el punto fuera de su alcance en el techo del recinto.
A las abejas se les dio una pequeña bola de espuma de poliestireno. Sin ningún entrenamiento previo para mover la bola, las abejas la rodaron espontáneamente debajo del punto azul y se subieron encima para recoger la recompensa. Esto refleja el clásico experimento de la "caja y el plátano" con chimpancés, donde un chimpancé apila cajas para alcanzar un plátano colgante, inventando una solución en el acto.
El estudio, publicado el 4 de junio de 2026, también descartó que las abejas simplemente siguieran señales visuales. Cuando los investigadores colocaron barreras para que las abejas no pudieran ver el punto azul mientras rodaban la bola, aún así tuvieron éxito, lo que indica que tenían una representación mental del objetivo.
Por qué esto es importante para la inteligencia humana
Esta investigación desafía la suposición de que habilidades cognitivas como la perspicacia y el uso de herramientas requieren un cerebro grande. Una abeja tiene alrededor de 1 millón de neuronas, mientras que un chimpancé tiene aproximadamente 2.8 mil millones, 2,800 veces más. Sin embargo, ambas especies pueden resolver problemas novedosos que requieren comprender causa y efecto.
Para los humanos, esto sugiere que la inteligencia no es únicamente un producto del tamaño del cerebro o del número de neuronas. En cambio, el cableado del cerebro y las estrategias de resolución de problemas pueden importar más que la potencia de procesamiento bruta. Esto tiene implicaciones sobre cómo vemos y medimos la inteligencia humana, que a menudo se centra en la velocidad y el volumen del procesamiento de información, en lugar de la resolución creativa de problemas.
Lo que puedes hacer
Puedes entrenar tus propias habilidades de resolución de problemas exponiéndote a desafíos novedosos. En lugar de usar siempre un enfoque familiar, intenta encontrar nuevas maneras de alcanzar una meta. Por ejemplo, cuando estés atascado en una tarea, pregúntate: "¿Qué haría si nunca hubiera visto este problema antes?". Este tipo de pensamiento puede mejorar tu flexibilidad cognitiva.
Fuente: Nautilus
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