Durante más de 30 años, el sentido del olfato ha sido la "caja negra" de la neurociencia. Mientras que la visión, la audición y el tacto tienen mapas bien definidos, se pensaba que la nariz era un paisaje caótico y aleatorio. Ahora, un nuevo estudio publicado en Cell el 28 de abril de 2026, finalmente ha decodificado el mapa del olfato en el cerebro, revelando un sistema altamente organizado que podría conducir a terapias para la pérdida del olfato.
La investigación
Investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, dirigidos por el Profesor Sandeep (Robert) Datta, llevaron a cabo uno de los proyectos de mapeo neuronal más completos jamás realizados. Analizaron 5.5 millones de neuronas de más de 300 ratones utilizando secuenciación de células individuales y transcriptómica espacial. El equipo encontró que los más de 1,000 tipos de receptores de olor en la nariz no están dispersos al azar, como se creía anteriormente, sino que forman franjas horizontales apretadas y superpuestas desde la parte superior de la nariz hasta la parte inferior.
Este "mapa del olfato" está impulsado por una molécula llamada ácido retinoico, que actúa como guía espacial. Un gradiente de este ácido le dice a cada neurona qué receptor expresar según su ubicación exacta en la nariz. Además, los investigadores confirmaron que este mapa nasal corresponde directamente con los mapas de olor en el bulbo olfatorio del cerebro, de manera similar a como la retina se corresponde con la corteza visual.
Por qué es importante
Este descubrimiento derroca una teoría de 35 años de que la expresión de los receptores olfativos era en gran medida aleatoria. Aporta orden a un sistema que se pensaba que carecía de él, y proporciona el plano fundamental necesario para desarrollar terapias para la anosmia: la pérdida del olfato. La pérdida del olfato está relacionada con un mayor riesgo de depresión y una disminución de la seguridad, y actualmente no existen tratamientos efectivos.
Qué puedes hacer
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Fuente: Neuroscience News
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