Los científicos han descubierto por qué las personas con la variante genética APOE2 tienden a vivir más tiempo y tienen un menor riesgo de enfermedad de Alzheimer: ayuda a las neuronas a reparar el daño del ADN y resistir el envejecimiento celular.
La investigación
Un equipo del Buck Institute for Research on Aging, dirigido por la autora principal, la Dra. Lisa M. Ellerby, utilizó células madre humanas modificadas para portar APOE2, APOE3 o APOE4, las tres formas comunes del gen de la apolipoproteína E. Cultivaron dos tipos de neuronas (GABAérgicas y glutamatérgicas) y midieron el daño del ADN y los marcadores de senescencia. Los resultados, publicados en Aging Cell en mayo de 2026, fueron sorprendentes.
Las neuronas con APOE2 acumularon significativamente menos daño en el ADN que las neuronas con APOE3 o APOE4. La secuenciación de ARN mostró que las neuronas con APOE2 activaban fuertemente las vías de reparación del ADN. Cuando se estresaron con radiación o el fármaco quimioterapéutico doxorrubicina, las neuronas con APOE2 mostraron niveles más bajos de marcadores de senescencia como p16 y CRYAB, y una arquitectura nuclear mejor conservada.
Notablemente, agregar proteína APOE2 recombinante a neuronas con APOE4 redujo la señalización de daño del ADN después de la radiación, lo que sugiere que el efecto protector podría ser transferible mediante terapia. Los hallazgos se confirmaron en ratones envejecidos que portaban genes APOE humanos: los ratones con APOE2 tenían hipocampos más saludables con heterocromatina mejor conservada y niveles más altos de la proteína de andamiaje nuclear Lamin A/C.
“Nuestro trabajo muestra que las neuronas con APOE2 son mejores para prevenir y reparar el daño del ADN, y resisten el programa de envejecimiento celular que impulsa gran parte del deterioro en la vejez”, dijo la Dra. Ellerby. “Nuestros hallazgos apuntan a direcciones terapéuticas completamente nuevas”.
Por qué es importante
Este estudio desplaza la atención del conocido papel de APOE en el transporte de colesterol hacia una nueva función: mantener la integridad genómica en las células cerebrales. Para las personas que portan APOE2 (aproximadamente el 10-15% de la población), esto ofrece una ventaja natural. Para todos los demás, el descubrimiento plantea la posibilidad de desarrollar fármacos que imiten los efectos reparadores de ADN de APOE2. Dado que APOE4 es el factor de riesgo genético más fuerte para el Alzheimer de inicio tardío (aumenta el riesgo de 3 a 12 veces), encontrar formas de contrarrestar su daño es fundamental.
Conocer su propio estado de APOE (mediante pruebas genéticas) podría algún día informar estrategias personalizadas de salud cerebral, aunque se necesita más investigación antes de que se puedan hacer recomendaciones clínicas.
Qué puede hacer
Si bien no puede cambiar sus genes, puede apoyar los sistemas de reparación del ADN de su cerebro. Una dieta rica en antioxidantes (bayas, verduras de hoja verde), ejercicio regular y un buen sueño ayudan a reducir el estrés oxidativo que daña el ADN. Evite fumar y limite el alcohol. Manténgase mentalmente activo: aprender nuevas habilidades desencadena la neuroplasticidad y puede ayudar a las neuronas a resistir la senescencia.
Fuente: Neuroscience News
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