Dormir demasiado poco o demasiado puede acelerar el envejecimiento en casi todos los órganos del cuerpo, según un importante estudio que analizó los relojes biológicos de medio millón de personas. Los investigadores encontraron un claro patrón en forma de "U": dormir menos de 6 horas o más de 8 horas se asoció con un envejecimiento más rápido en el corazón, los pulmones, el sistema inmunológico y otros 14 sistemas de órganos. La duración del sueño más saludable, la "ventana de longevidad", se situó entre 6,4 y 7,8 horas al día.
La investigación
Dirigido por Junhao Wen, profesor asistente de radiología en el Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia, el estudio se publicó el 13 de mayo en Nature. El equipo de Wen utilizó aprendizaje automático para construir 23 relojes de envejecimiento especializados para 17 órganos diferentes, basándose en imágenes médicas, proteínas sanguíneas y datos moleculares del Biobanco del Reino Unido, que incluye medio millón de participantes.
Cada reloj midió la rapidez con la que un órgano específico envejecía en comparación con la edad cronológica de una persona. El análisis reveló que tanto el sueño corto (menos de 6 horas) como el sueño largo (más de 8 horas) se asociaron consistentemente con edades biológicas más avanzadas en los sistemas de órganos, incluidos el cerebro, el sistema respiratorio y el tracto digestivo. El sueño corto se vinculó especialmente con trastornos de salud mental y afecciones como obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión. El sueño largo, por su parte, pareció influir en la depresión a través de vías que involucran los relojes del cerebro y el tejido adiposo.
"Nuestro estudio va más allá y muestra que dormir demasiado poco y demasiado se asocia con un envejecimiento más rápido en casi todos los órganos, apoyando la idea de que el sueño es importante para mantener la salud de los órganos dentro de una red cerebro-cuerpo coordinada", dijo Wen.
Por qué es importante para tu cerebro
Este estudio destaca que el sueño no se trata solo de sentirse descansado: influye directamente en la rapidez con que tu cuerpo y cerebro envejecen. La red cerebro-cuerpo está estrechamente coordinada, lo que significa que dormir mal no solo afecta tu estado de ánimo; acelera el envejecimiento de tu corazón, pulmones y sistema inmunológico, lo que a su vez afecta la función cognitiva. Para cualquier persona interesada en mantener una mente aguda y capacidad de aprendizaje, alcanzar ese punto ideal de 6,4 a 7,8 horas podría ser uno de los cambios de estilo de vida más poderosos que puedas hacer.
Qué puedes hacer
Registra tu sueño durante una semana usando un diario simple o un dispositivo portátil. Si duermes constantemente fuera de la ventana de 6,4 a 7,8 horas, experimenta con pequeños ajustes: intenta acostarte 15 minutos antes si promedias 5,5 horas, o despiértate 15 minutos antes si promedias 9 horas. La consistencia importa, así que procura mantener un horario de sueño regular incluso los fines de semana.
Fuente: Neuroscience News
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