Los búhos nocturnos pueden consumir las mismas calorías diarias que los madrugadores, pero su hábito de acumular comida en las horas nocturnas se relaciona con una cantidad significativamente mayor de grasa corporal, grasa abdominal, azúcar en sangre y niveles de colesterol no saludables, según un nuevo estudio publicado en Frontiers in Nutrition.
La investigación
La profesora Rozanne Kruger de la Facultad de Ciencias de la Salud, Deporte y Trabajo Social de la Universidad Griffith lideró un estudio de 287 mujeres europeas y neozelandesas de 18 a 45 años. Los investigadores clasificaron a las participantes como cronotipos matutinos ("madrugadores") o cronotipos vespertinos ("búhos nocturnos") mediante cuestionarios estandarizados. Realizaron un seguimiento de la ingesta dietética, el horario de las comidas, la composición corporal (mediante escáneres DXA) y los biomarcadores sanguíneos (glucosa, insulina, lípidos).
Hallazgos clave: Ambos grupos consumieron las mismas calorías diarias totales. Sin embargo, los búhos nocturnos comieron significativamente menos entre las 3:00 a.m. y las 9:59 a.m., y aumentaron su ingesta entre las 8:00 p.m. y las 2:59 a.m., favoreciendo alimentos ricos en carbohidratos y grasas. Este patrón de alimentación nocturna se asoció directamente con un IMC más alto, mayor porcentaje de grasa corporal, adiposidad visceral, glucosa en ayunas y peores perfiles lipídicos en comparación con los madrugadores. El desajuste entre el horario de las comidas y los ritmos de ayuno naturales del cuerpo —cuando biológicamente se supone que debemos dormir— parece desplazar el metabolismo hacia el almacenamiento de grasa en lugar de la quema de combustible.
Por qué es importante
Esta investigación subraya que cuándo comes puede ser tan importante como qué comes. Para los búhos nocturnos, que pueden tener dificultades para cambiar su horario de sueño, simplemente reducir la ingesta de alimentos nocturna podría ser una herramienta poderosa para la salud metabólica sin requerir una restricción calórica extrema. Los hallazgos también respaldan la "crononutrición", la ciencia de alinear los patrones alimenticios con los ritmos circadianos.
Qué puedes hacer
Si eres un búho nocturno, intenta consumir más calorías al principio del día. Procura terminar de comer al menos 2–3 horas antes de acostarte. Incluso pequeños cambios, como cambiar un refrigerio nocturno a una hora más temprana de la noche, pueden mejorar la regulación de la glucosa y la composición corporal con el tiempo.
Fuente: Neuroscience News
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