Una nueva investigación revela que la glucosa en el cerebro no solo alimenta las células, sino que actúa como una señal que controla cuándo las células madre maduran y se convierten en células productoras de mielina. La mielina es el aislamiento graso que envuelve las fibras nerviosas y acelera la comunicación entre regiones cerebrales. Sin suficiente mielina, las señales se ralentizan, afectando desde las habilidades motoras hasta el aprendizaje.
La investigación
Científicos del Centro de Investigación en Ciencias Avanzadas del Graduate Center de CUNY, dirigidos por el investigador postdoctoral Sami Sauma, publicaron su estudio en Nature Neuroscience. Mapearon los niveles de glucosa en cerebros de ratones en desarrollo utilizando una técnica llamada imagen MALDI. Descubrieron que las regiones cerebrales con mayor nivel de glucosa tenían más células progenitoras de oligodendrocitos (OPC) en división activa, mientras que las áreas con niveles más bajos contenían células que habían comenzado a madurar hacia oligodendrocitos productores de mielina.
“Nuestros hallazgos muestran que la glucosa no es solo combustible para el cerebro, sino también una señal para que las células se dividan”, dijo Sauma. El equipo identificó una enzima, la ATP-citrato liasa (ACLY), que convierte la glucosa en acetil-CoA dentro del núcleo celular. Esta molécula ayuda a activar los genes necesarios para la multiplicación celular. Cuando los investigadores eliminaron el gen ACLY en las OPC de ratones, esas células no pudieron multiplicarse de manera efectiva, lo que llevó a una reducción temporal de mielina. Sin embargo, las células aún podían madurar al cambiar a combustibles alternativos como los cuerpos cetónicos.
Por qué es importante
Este descubrimiento ayuda a explicar por qué la mielina se desarrolla a diferentes velocidades en distintas regiones cerebrales, un enigma de larga data. El momento de la formación de mielina es crítico para hitos del desarrollo como gatear, caminar y hablar. El estudio también destaca una ventana crítica para bebés prematuros (32–40 semanas de gestación), cuando la materia blanca es especialmente vulnerable. Comprender esta señal metabólica podría llevar a nuevas formas de proteger el cerebro en desarrollo.
Qué puedes hacer
Aunque esta investigación se realizó en ratones, subraya la importancia de un nivel estable de azúcar en sangre para la salud cerebral. Llevar una dieta equilibrada con carbohidratos complejos y grasas saludables ayuda a mantener niveles de glucosa estables. Para un impulso cognitivo directo, considera ejercicios de entrenamiento cerebral que desafíen la velocidad de procesamiento y la memoria.
Fuente: Neuroscience News
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